miércoles, 3 de octubre de 2012

El dólar del sexo (Cartas Oh)

El miedo le atormentaba en la silenciosa habitación.
Fajos de billetes volaban como plumas arrastrándose de un lado a otro para después dejarse caer sobre el frío suelo. Ya no estaba. Podía sentirlo. Se había ido.
Las pasos de ella aún resonaban en su mente, mientras, tranquilos, sin paso vacilante, se dirigían a abandonar el edificio. Cada crujir en el suelo resonaba en su mente y en su corazón resquebrajándolos. Decidió que no volvería a contratarla más. Mientras él le estaba entregando todo su amor, ella se limitaba a tenderle la mano sólo para coger su dinero. La amaba, la amaba tanto...
Silencio. Los tacones dejaron de sonar y el miedo volvió de nuevo a ocupar su mente. Ahora se encontraba solo, abandonado  con lágrimas en los ojos, sentado de rodillas en el tálamo deshecho, tras haber degustado los delirios del sexo con la mujer a la que amaba.
Se secó las lágrimas, sacó fuerzas de lo más profundo de su ser y se marchó en busca de poder conseguir algún retazo de ella, algo suyo, ¡lo que daría por algo suyo!.
Al salir a la calle, pequeñas gotas de agua comenzaban a caer sobre su rostro confundiéndose con las últimas lágrimas que aún bañaban sus ojos. Hacía frío. Dobló la esquina y un niño se le acercó con un billete en la mano.
- Me lo ha dado esa señora para ti - Dijo con voz inocente- Toma.
Miró hacia donde estaba señalando el niño y allí estaba ella, sonriendo de forma pícara. No pasaron ni dos segundos y se dio la vuelta para desaparecer entre la multitud de la gente.
Él, aturdido por la situación, se dispuso a mirar con rápidez el billete, habñia una dirección y un número de teléfono, dio la vuelta al billete y emborronado por las gotas de lluvia pudo leer:
"Yo también"

3 comentarios:

  1. Me encanta Rubén!!! tienes alma de escritor!!!

    María

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  2. Bueno, tampoco...jeje Me alegro de que te haya gustado!=)
    Gracias a estos comentarios dan ganas de continuar escribiendo!
    Gracias por leerme María

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  3. No se por qué casualidad he llegado aquí y he visto este relato, me encanta, eres un escritor como la copa de un pino. Supongo que es con el que obtuviste el premio, desde luego NO ME EXTRAÑä, Enhorabuena. Marijose

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